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viernes, 13 de julio de 2012






Hoy el suelo me contó, 
me lo dijo sin querer ya no hay porque temblar con los pernos del ayer. 

Tres minutos por venir, que son una eternidad fugaz. 

Tres minutos por vivir, en una mortal fragilidad. 

El abrazo que le di al espejo me duro todo el tiempo que viví 
en segundos y fracción...


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